
Acontecerbanilejo.com por: Ángel Hernández, Santo Domingo.- La experiencia educativa desarrollada en El Salvador, bajo la orientación del presidente Nayib Bukele, ha despertado interés por los resultados obtenidos en un programa piloto que incorporó inteligencia artificial (IA) al proceso de aprendizaje. Sus resultados, según las cifras reportadas, muestran posibilidades importantes para mejorar el rendimiento estudiantil. Sin embargo, deben distinguirse los avances de esta experiencia experimental de la realidad del sistema educativo salvadoreño en su conjunto.
La estrategia se sustentó en varios componentes fundamentales:
El aprendizaje como prioridad. Desde el inicio se estableció que la razón de ser del sistema educativo es que los estudiantes aprendan y alcancen las competencias previstas en el currículo.
Una experiencia piloto controlada. El programa comenzó con diez centros educativos y posteriormente se extendió a 171 escuelas, con la participación voluntaria de 1,198 alumnos.
Tutoría inteligente. Se utilizó un tutor basado en inteligencia artificial para ofrecer apoyo personalizado a los estudiantes y monitorear continuamente sus avances y dificultades.
Formación docente. Los maestros recibieron capacitación para utilizar estas herramientas, bajo el principio de que la tecnología no sustituye al docente, sino que complementa su labor.
Planificación estructurada. La actividad pedagógica se organizó conforme al currículo y a la disponibilidad de recursos de aprendizaje.
Evaluación permanente. Se estableció una línea de base y se realizaron evaluaciones periódicas, con retroalimentación para estudiantes y docentes, además de una evaluación final de los resultados.
Acceso tecnológico. Los participantes dispusieron de dispositivos y conectividad para desarrollar las actividades dentro y fuera de las escuelas.
Liderazgo pedagógico. Los directores participaron desde el principio, contribuyendo a organizar y acompañar el proceso educativo.
Se han divulgado resultados de 417 puntos en Matemáticas, 462 en Ciencias y 492 en Lectura, descritos como comparables con los de Alemania en PISA 2022. Antes de establecer esa equivalencia, es necesario verificar que se emplearon instrumentos y escalas comparables. En cualquier caso, estos resultados no pueden extrapolarse al conjunto del sistema educativo salvadoreño. Su principal valor consiste en mostrar que una intervención bien estructurada puede contribuir a mejorar los aprendizajes.
El país puede extraer lecciones útiles para programas como Con Base, cuyo propósito es fortalecer la alfabetización de los niños del primer ciclo de primaria, de manera que alcancen las competencias fundamentales de lectura, escritura y matemática a los ocho años. Esta meta debe ocupar un lugar central en la política educativa nacional. Para lograrla es necesario fortalecer la participación efectiva de los docentes y directores y perfeccionar los mecanismos de seguimiento.
La inteligencia artificial, disponible ya en recursos de aprendizaje del país, puede ayudar a identificar dificultades individuales, personalizar las actividades y ofrecer información oportuna a maestros, estudiantes y equipos directivos.
Su utilización debe responder a objetivos pedagógicos claros y proteger los datos personales de los menores y, sobre todo, disponer de controles por edad y grado para limitar el acceso únicamente al conocimiento que requiere el niño en base a su nivel de desarrollo cognitivo.
Los directores también deben asumir un papel más activo en el acompañamiento de los aprendizajes. Por ello, resulta pertinente la formación en liderazgo pedagógico impulsada mediante programas de maestría en el ISFODOSU y diplomados canalizados a través del Inafocam. La gestión escolar debe orientarse a construir una cultura institucional en la que el progreso de cada alumno sea la principal preocupación. La escuela debe ser una comunidad orientada permanentemente a garantizar que los alumnos logren las metas de aprendizaje.
La evaluación, por su parte, debe realizarse antes, durante y después del proceso formativo. Prefiero las pruebas diagnósticas y formativas a aquellas utilizadas exclusivamente para decidir la promoción de grado o nivel educativo. Las llamadas pruebas blancas, utilizadas con frecuencia en Francia, permiten identificar los contenidos que los estudiantes no dominan y adoptar medidas correctivas a tiempo, sin esperar al final del año escolar para descubrir que no alcanzaron los aprendizajes esperados.
Otro aspecto prioritario es la formación docente en el currículo y en las estrategias para desarrollarlo. Las decisiones administrativas, por sí solas, no transforman la educación: el cambio depende de que maestros y directores comprendan las innovaciones, las asuman y las apliquen efectivamente en las aulas. Desconocerlas conducen a la resistencia al cambio.
La conectividad instalada en numerosos centros educativos, por ejemplo, debería facilitar el acceso a recursos educativos abiertos de alta calidad y facilitar la experiencia formativa de docentes y alumnos. Una clase de Biología puede enriquecerse con laboratorios virtuales, simulaciones y materiales gratuitos desarrollados por universidades y centros de investigación. Para aprovechar estas oportunidades, conviene ofrecer cursos breves y microcredenciales que fortalezcan las competencias digitales y pedagógicas de los docentes.
Asimismo, el currículo debe reservar tiempo suficiente para las áreas fundamentales. No todo puede enseñarse en la escuela con la misma profundidad. Aprender a leer, escribir y expresarse correctamente en la lengua materna, así como dominar las Matemáticas, requiere atención prioritaria y seguimiento sistemático.
Finalmente, el clima escolar y la disciplina influyen en las condiciones para aprender. La experiencia salvadoreña invita a examinar cómo la organización, la seguridad y las normas de convivencia pueden favorecer el trabajo educativo. No obstante, sería prematuro atribuir los resultados del piloto exclusivamente a la política de seguridad y control social del Gobierno.
La lección esencial es que mejorar los aprendizajes exige objetivos claros, docentes capacitados, directores comprometidos, evaluación continua. tecnología al servicio de la pedagogía y uso del tiempo docente de calidad a nivel del aula.
Fuente: Diario Libre








