
Acontecerbanilejo.com «Se están muriendo», grita un hombre con megáfono en las afueras de una cárcel de Ecuador. La desesperación consume a familiares de decenas de presos que mueren a cuchilladas o de tuberculosis en un sistema en crisis, militarizado y sin visitas.
En el marco de una política de mano implacable contra el crimen, el gobierno de Daniel Noboa reforzó la seguridad en las penitenciarías con soldados y duras restricciones. Pero Human Rights Watch denuncia un «sistema fallido» donde las muertes de presos aumentaron 137% entre 2024 y 2025.
En la denominada Penitenciaría del Litoral de Guayaquil, superpoblada y con aguas negras que rebozan las alcantarillas, unos 600 reclusos fallecieron en lo que va del año por falta de atención médica a enfermedades, según el Comité Permanente de Derechos Humanos (CDH) local.
«Cuando llegué a la morgue encontré a mi hijo encima de más de cinco cadáveres. Mi hijo era el único que estaba flaquititito (…), en puro huesito. Todo su cuerpo lo tenía lleno de golpes», dice a la AFP Benigna Domínguez, de 57 años, desde su humilde casa en una barriada local.
Fuente: Diario Libre
