
Acontecerbanilejo.com Washington.- La guerra en Irán cumple este sábado un mes, un periodo en el que el conflicto, que Washington prometió que sería rápido, parece haberse complicado ante las dudas sobre el alcance real del arsenal estadounidense, la posibilidad de que el Pentágono deba desplegar tropas sobre el terreno y el impacto del cuello de botella en Ormuz, con el consiguiente encarecimiento global del petróleo.
El 28 de febrero, horas después de que representantes iraníes y estadounidenses se sentaran en Ginebra para celebrar una nueva ronda de diálogo sobre el programa nuclear de Teherán, EE.UU e Israel atacaron por sorpresa múltiples objetivos militares y gubernamentales en Irán con misiles Tomahawk, bombarderos B-2, B-1 y B-52 y centenares de cazas israelíes.
La Casa Blanca dijo entonces que el ataque es una respuesta preventiva ante la “amenaza inminente” que supone Irán, puesto que -dependiendo de quién sea el miembro del Gabinete Trump que hable- el país estaba o bien cerca de enriquecer de uranio del 90 % o bien a unos días de desarrollar una bomba atómica.
En su primera comparecencia, Trump presentó la guerra como una operación limitada y rápida para destruir todas las capacidades militares y nucleares de Irán.
Afirmó que el objetivo es proteger al pueblo estadounidense e instó a los iraníes a “tomar el control de su Gobierno».
Un día después, Irán confirmó que los ataques habían golpeado el complejo donde vivía el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenéi, y que éste y parte de su familia habían fallecido.
Fuente: El Dia
